Imagina que eres el capitán de un barco. Quieres encontrar un tesoro (el proyecto BIM bien ejecutado, con modelos útiles y entregables útiles), pero hay tormentas, islas desconocidas, tripulación con distintas lenguas (disciplinas), y muchos peligros (retrasos, sobrecostos, modelos sin uso).
¿Te lanzarías al mar sin un mapa claro?
¿Sin saber nadar?
¿Le dirías a tu tripulación “vayan y consigan oro”?
sin decirles dónde está...
¿Le dirías a tu tripulación “vayan y consigan oro”, sin decirles dónde está, cómo llegar ni qué herramientas usar?
Pues eso es lo que ocurre cuando un proyecto arranca sin un EIR.
Pero hoy te voy a contar que detrás de todo eso hay algo que lo sostiene: la información. Y para que esa información tenga valor real en un proyecto, debe estar bien definida desde el inicio.